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(Por Bernardo Olivera)
José, joven en quien Dios se confió,                                             esposo de nuestra Madre Virgen, MarÃa: ¡dame parte, en la intimidad, de tu secreto!
Silencioso y oyente, servicial y presente. El de ojos admirados, deseos confirmados, corazón inflamado, brazos arremangados. Justo esposo creyente y fiel padre obediente.
Por la soledad de tus noches y la solidaridad de tus dÃas, acógenos en MarÃa y nombra a Jesús en mi vida.
Amén
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